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Avanza la democracia en Latinoamérica  

-- WASHINGTON, (AP) - América latina cumplirá este mes 25 años sin que se haya producido un golpe militar de consecuencias graves en la región.

Si bien es verdad que algunos jefes de estado han sido derrocados -- en Suriname y Nicaragua en 1979 y en Haití en 1991 -- se considera que el golpe de estado en Argentina en marzo de 1976 fue el punto más bajo para la democracia latinoamericana.

En la actualidad, las autoridades norteamericanas insisten que todos los países de la región tienen una semblanza de democracia, salvo la comunista Cuba.

La era de los líderes salidos de las urnas, junto con el fin de la guerra fría, ha sido una bendición no solamente para los defensores de la democracia en la región sino para Estados Unidos.

Las autoridades norteamericanas estiman que la democracia en América Latina es más fácil de tratar que su alternativa. Ocurrieron menos conflictos fronterizos que antes y, al contrario que Asia y el Oriente Medio, la producción de armas de destrucción masiva no se da en Latinoamérica.

La Casa Blanca ya no tiene el dilema de si apoyar o no a un dictador latinoamericano cuyas políticas podrían ayudarle a luchar contra el comunismo pero cuyas medidas represivas suscitan críticas tanto a nivel nacional como internacional.

Los golpes militares solían ser un acontecimiento rutinario en el hemisferio. En 1963 hubo cinco y al año siguiente dos más. En 1968, un presidente panameño libremente elegido por el pueblo duró en el poder sólo 11 días antes de ser derrocado por la Guardia Nacional.

El gobierno de los militares llegó a su momento estelar en la región en 1976 cuando los generales subieron al poder en Argentina. En ese entonces todos los países de habla hispana en Sudamérica, más Brasil, eran regidos por dictaduras militares. En América Central ocurría algo parecido, con excepción de Costa Rica.

El golpe militar argentino dio inicio a uno de los capítulos más traumáticos en la historia de ese país. Miles de personas fueron asesinadas en una campaña represiva contra izquierdistas y sospechosos de serlo.

En meses recientes hubo elecciones democráticas en Argentina, Chile, la República Dominicana, Uruguay y Suriname.

Sin embargo, el director en funciones del departamento de Estado para América Latina, Peter Romero, destacó recientemente en un discurso que la democracia poco ha hecho para mejorar el nivel de vida de la región.

``La pobreza abyecta sigue siendo un modo de vida para más de 150 millones de personas en América Latina y el Caribe'', indicó. ``Un tercio de la población en el hemisferio vive con dos dólares o menos al día. En muchos lugares, la vida media de las familias campesinas apenas ha cambiado pese a una década de crecimiento económico'', insistió Romero.

Además, la solidez de la democracia no es uniforme en América Latina. Aunque México fue un modelo de conducta democrática el año pasado, hubo intentos de golpe en Paraguay y Ecuador y dos elecciones de dudosa limpieza en Haití. Y Colombia, con su prolongada guerra civil, podría ser la democracia que mayor peligro corra en el hemisferio.

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